Mitos sobre el cinturón de seguridad

En el año de 1959, el sueco Nils Bohlin inventó el cinturón de seguridad para prevenir o reducir lesiones en un accidente de tránsito en tanto este mantiene a las personas en sus asientos al momento de un choque.

Aunque el cinturón de seguridad es uno de los elementos fundamentales del sistema de protección de las personas que están en un carro, existen dudas sobre su uso y efectividad. Te compartimos te algunos de sus mitos y realidades más comunes:

Mito: “Si quedo herido en un accidente, el cinturón dificultará el rescate”.
Realidad: Lo que complica el rescate de las personas heridas son las fracturas múltiples del conductor o pasajeros, producidas al golpearse contra el interior del vehículo. El cinturón se suelta con un clic, o se corta.

Mito: “Podría quedar atrapado en caso de incendiarse el auto”.
Realidad: Los incendios sólo ocurren en un 0.2% de los accidentes, y aunque estuviera en este caso, el cinturón de seguridad evitaría golpes mayores, fracturas y pérdida de conciencia. Una persona fracturada o inconsciente es incapaz de reaccionar y salir.

Mito: “Si por el golpe quedo fuera del vehículo, tengo más posibilidades de quedar ileso”.
Realidad: ¿Sabías que quien, como consecuencia de un choque, es lanzado fuera del vehículo y se estrella contra el pavimento tiene 5 veces más posibilidades de morir que aquél que está sujeto con el cinturón?

Mito: “Yo tengo la fuerza suficiente como para controlar el vehículo en cualquier momento”.
Realidad: En un choque, yendo a apenas a una velocidad de 20 km/hr, nuestro cuerpo es lanzado contra el volante y el parabrisas con una fuerza que equivale a seis veces el peso del propio cuerpo. Imagínate lo que sucede a velocidades mayores. El cinturón de seguridad nos sujeta y evita que salgamos disparados contra el panel o fuera del auto.

Mito: “No creo que efectivamente me proteja”.
Realidad: Estudios internacionales han demostrado que el cinturón de seguridad reduce las consecuencias de los accidentes incluso a altas velocidades.

Mito: “El uso de cinturón de seguridad es importante sólo en la carretera.”
Realidad: El 50% de los fallecidos se producen por accidentes ocurridos en áreas urbanas.

Mito: “Nunca me ha pasado nada, no necesito el cinturón de seguridad”.
Realidad: Un accidente es un imprevisto. Una regla general, es quien tiene un accidente, seguramente no ha tenido accidentes anteriores, por lo tanto no estamos exentos de tener uno.

Mito: “El cinturón de seguridad incomoda y limita movimientos”.
Realidad: El cinturón de seguridad, además de sus ventajas preventivas, ofrece mayor estabilidad y comodidad frente a las curvas y las calzadas en mal estado. Te sugerimos que lo regules de modo que te sientas totalmente cómodo dentro de tu auto.

Mito: “El cinturón me ensucia la ropa”.
Realidad: Los cinturones de seguridad son lavables. Es lógico que por falta de uso acumulen polvo. Usándolo lo mantendrá en movimiento y evitará que se ensucie.

Mito 10: “Es complicado abrocharlo”.
Realidad: Al comienzo puede resultarte incómodo habituarse, pero si tus o tus familiares sufren heridas y hospitalizaciones o mueren por no usar cinturón de seguridad será mucho más complicado.

¿Con cuál te identificas? Comparte con nosotros y cuida tu vida.

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